El Bazi convierte el año, el mes, el día y la hora de nacimiento en sendas parejas de tronco celeste y rama terrestre, que forman los cuatro pilares y sus ocho caracteres. El tronco del pilar del día se llama Maestro del Día (日主) y representa a la propia persona; los otros siete caracteres reciben el nombre de Diez Dioses (十神, Ten Gods) según la relación de generación o control que mantengan con el Maestro del Día. El primer paso al leer un Bazi no es consultar si tal o cual de los Diez Dioses es favorable, sino determinar si el Maestro del Día resulta fuerte o débil dentro del conjunto: un mismo dios admite lecturas del todo opuestas en una carta de Maestro del Día fuerte y en una de Maestro del Día débil.
Calcular ahoraEl pilar del año cambia en Lichun (立春, Beginning of Spring), no el primer día del primer mes lunar; es el punto que más se confunde entre el Bazi y el calendario festivo popular. El pilar del mes cambia en los doce «jié» (节) de los veinticuatro términos solares, y el instante del cambio se calcula al minuto. El pilar del día se obtiene por la cuenta continua de troncos y ramas. El pilar de la hora lo determinan conjuntamente el tronco del día y la hora doble de nacimiento. En este último punto, si la «hora Zi temprana» (早子时) pertenece al día en curso o al siguiente es algo que cada escuela resuelve a su manera, así que en las cartas de quienes nacen a caballo de la hora Zi hay que indicar expresamente qué criterio se ha aplicado.
Tomando el Maestro del Día como referencia: lo que es de su misma naturaleza da Shoulder-to-Shoulder y Wealth Robber; lo que él genera, Output Star y Hurt Officer; lo que él controla, Regular Wealth y Side Wealth; lo que lo controla a él, Regular Officer y Seven Killings; y lo que lo genera, Regular Seal y Side Seal. Cada rama terrestre, además de su energía principal, alberga energías residuales y de almacén, los llamados troncos ocultos (藏干), de modo que una sola rama suele traer consigo dos o tres capas de información sobre los Diez Dioses. Contar únicamente los Diez Dioses visibles en los troncos sin atender a los ocultos es el descuido más frecuente de quien empieza.
Para juzgar si el Maestro del Día es fuerte o débil se miran tres cosas: si tiene la estación a favor (si el mes de nacimiento lo sostiene), si tiene terreno (si la rama que lo sustenta y las demás ramas le sirven de raíz) y si tiene fuerza de número (si abundan los elementos de su misma naturaleza). No hace falta que las tres se cumplan a la vez, y hay que ponderarlas. El yong shen (用神) es el eslabón que el conjunto más necesita reforzar o, al contrario, contener. ⚠️ El propio método para elegirlo se divide en varias escuelas —apoyo y contención, regulación climática, desbloqueo, enfermedad y remedio, entre otras—, y un mismo Bazi puede dar yong shen distintos según la escuela. No es que una se equivoque: cada una pone el acento en un criterio distinto.
Los ciclos decenales (大运) se despliegan a partir del pilar del mes, hacia delante o hacia atrás, a razón de un paso cada diez años; la edad de inicio se obtiene convirtiendo los días que median entre la fecha de nacimiento y el cambio de término solar. El año en curso (流年) es sencillamente el tronco y la rama de ese año. El ciclo decenal define el entorno general de toda una etapa y el año en curso es un año concreto dentro de ella; la lectura tradicional examina primero la relación entre el ciclo decenal y la carta de origen y solo después introduce el año, en lugar de mirar el año al margen del ciclo.
Cuenta Lichun (立春, Beginning of Spring). El pilar del año cambia en el instante exacto en que entra ese término solar, y no guarda relación con el primer día del primer mes lunar. Quien nace entre ese primer día lunar y Lichun conserva todavía el pilar del año anterior; quien nace después de Lichun pero antes del primer día lunar lleva ya el pilar del año nuevo. Esta regla pesa mucho en las cartas de quienes nacen cerca del cambio de año.
Se miran sobre todo tres cosas: si el mes de nacimiento genera y sostiene al Maestro del Día, si el Maestro del Día tiene raíz en las ramas terrestres, y cuántos elementos de su misma naturaleza hay y en qué posiciones. Rara vez los tres apuntan en la misma dirección, así que el juicio lleva siempre una parte de ponderación. Precisamente por eso, dos personas pueden discrepar sobre la fuerza de un mismo Bazi y, acto seguido, elegir yong shen distintos.
La tradición no sostiene aquello de «reponer lo que falta». El Bazi atiende al equilibrio y a la circulación del conjunto: a veces el elemento ausente es justo el que no se necesita y añadirlo no hace más que enredar las cosas; a la inversa, un elemento que no falta pero está en exceso puede ser el verdadero problema. Elegir un nombre o disponer un espacio con el objetivo de tener los cinco elementos completos es un uso indebido muy extendido de este método.
El tramo que va de las 23:00 a las 00:00 lo asignan unas escuelas a la hora Zi del día en curso y otras al día siguiente. Cada opción produce un pilar del día distinto, lo que altera el Maestro del Día y, con él, la carta entera. Es un desacuerdo que sigue sin respuesta única, de modo que en la práctica conviene declarar primero qué criterio se emplea y leer a partir de ahí.
El Bazi tradicional describe tendencias, estructuras y altibajos en cuanto a oportunidad y momento, no acontecimientos concretos. Resulta más adecuado tomarlo como una referencia para entender el propio carácter y el ritmo de las circunstancias; las decisiones concretas que afecten a la salud, las finanzas o el derecho deben dejarse en manos de los profesionales correspondientes.