El Feng Shui se ocupa de la relación entre las personas y el espacio que habitan. El primer paso es fijar el asiento y la orientación: la dirección contra la que la vivienda apoya la espalda es el asiento (坐) y aquella hacia la que mira es la orientación (向); las veinticuatro montañas (二十四山) dividen la circunferencia en veinticuatro sectores para poder señalarlas. Si el asiento y la orientación se determinan mal, todo el cálculo posterior sale mal, de manera que este es el paso que más prudencia exige de todo el método y, a la vez, aquel en el que más discrepan las escuelas.
Calcular ahoraLa tradición fija la orientación por la «boca de entrada del qi» (纳气口) de la vivienda, pero qué cuenta como tal no lo ven todos igual: unos se atienen a la puerta principal, otros al lado con mayor superficie de luz y otros a la orientación del edificio entero. En la vivienda moderna la discrepancia aparece con especial facilidad: cuando la puerta principal y la fachada más luminosa no están en el mismo lado, los dos criterios dan asientos y orientaciones completamente distintos. En la práctica hay que indicar primero qué criterio se aplica, en lugar de dar por supuesto que solo existe una respuesta.
El método Ba Zhai (八宅) clasifica las viviendas en ocho tipos según su asiento y orientación, y determina después el gua personal (命卦) a partir del año de nacimiento de quien la habita; del cruce de ambos sale la valoración de cada dirección. Su rasgo característico es que gira en torno a la persona: una misma casa puede dar distribuciones de direcciones distintas para personas distintas. Conviene tener en cuenta que Ba Zhai solo trata la correspondencia entre las direcciones y la persona, y no incorpora el factor tiempo.
Las Estrellas Volantes Xuan Kong (玄空飞星) añaden a Ba Zhai la dimensión temporal: a partir del periodo (元运) de construcción o de entrada en la vivienda se fijan la estrella de montaña (山星) y la estrella de orientación (向星), que luego se distribuyen por las nueve casillas y dan la valoración de cada dirección bajo el periodo vigente. Como interviene el tiempo, una misma casa se lee de otro modo en un periodo distinto. ⚠️ El punto de partida del cómputo de los periodos y el momento del cambio de uno a otro varían de una escuela a otra, y también difieren los criterios de distribución de las estrellas, así que, antes de comparar conclusiones entre escuelas, hay que igualar las premisas.
Lo que la tradición llama remedio consiste en usar las relaciones de generación y control entre los cinco elementos para corregir el desequilibrio de una dirección —drenar el Metal con el Agua, aflojar la Tierra con la Madera— y, llevado a la práctica, se traduce casi siempre en la colocación del mobiliario, el color, los materiales y los recorridos. Son recomendaciones de disposición del espacio habitado: no llevan aparejada ninguna promesa sobrenatural ni pueden sustituir al criterio profesional en materia de seguridad de la edificación, iluminación y ventilación o estructura.
Este es precisamente el punto de mayor discrepancia dentro del Feng Shui. Tomar la puerta principal como boca de entrada del qi es lo más habitual, pero hay escuelas que se atienen a la mayor superficie de luz o a la orientación del edificio entero. En la vivienda moderna es frecuente que ambas no estén en el mismo lado, y entonces los dos criterios dan asientos y orientaciones distintos y, como es lógico, también cálculos distintos. Antes de usar cualquier análisis de Feng Shui conviene comprobar con qué criterio se ha hecho.
No se ocupan de lo mismo: Ba Zhai empareja a la persona con las direcciones, mientras que las Estrellas Volantes Xuan Kong incorporan el tiempo. La tradición los considera dos capas que se complementan, y no una alternativa entre dos. Cuando las conclusiones no coinciden, lo habitual es examinar por separado en qué se apoya cada una, en vez de quedarse sin más con una de ellas.
Sí. El asiento, la orientación y las estrellas dependen del edificio en sí y no tienen relación con la propiedad. En alquiler lo que se puede modificar es sobre todo la disposición interior y los recorridos, porque lo estructural no se puede tocar; por eso el análisis suele centrarse en aquello que sí es modificable.
No. El remedio tradicional es un ajuste de las relaciones entre los cinco elementos que, llevado a la práctica, se concreta en la colocación, el color, los materiales y los recorridos, y por lo general puede hacerse con lo que ya hay en casa. Identificar el remedio con la compra de determinados objetos es una interpretación comercial añadida después, no parte de este método.
No, ni debería prometerse tal cosa. Lo que aquí se ofrece es el resultado que el método tradicional arroja para un asiento y una orientación dados, junto con unas ideas de disposición, todo ello a título de referencia cultural. El efecto real del entorno sobre quien lo habita depende de factores medibles como la luz, la ventilación, el ruido o los recorridos, y en eso hay que atenerse a los criterios de la arquitectura y del sentido común.